Este es mi currículum: estudié Ingeniería en la UC, incluyendo un tiempo en UBC (Canadá) y otro en Babson College (EEUU). Hice mi práctica en Infosys (India) y vengo llegando del Max Planck Institute (Alemania). Además, en septiembre comenzaré mi magíster en UCL, la séptima universidad mejor rankeada según el [Ranking QS](http://www.topuniversities.com/university-rankings/world-university-rankings/2015) y la quinta mejor en psicología (mi área de estudio).
Muchas personas me han dicho "qué seco", refiriéndose a mis distintos logros. Pareciera, pues, que es mi propia capacidad intelectual la que ha definido mi éxito. Pero no es así.
Si bien el camino no ha sido fácil (me he esforzado mucho), mi sensación permanente es que me he aprovechado de un sistema que me privilegió. Mi sensación permanente es que la razón por la que estoy acá es la cantidad de recursos de mis padres.
Esta es la historia:
1- Mis padres (los verdaderos héroes de esta historia) realizan un tremendo esfuerzo económico y me inscriben en uno de los colegios más caros de Chile.
2- El colegio me da las herramientas para dar una buena PSU, lo que me permite entrar a uno de los mejores programa de Ingeniería en Chile. Al mismo tiempo, mis padres vuelven a financiar completamente mis estudios.
3- Una vez en Ingeniería, la preparación que me dejó el colegio me facilita aprobar los ramos más difíciles de los primeros años. Además, me permite tomar opciones en el extranjero gracias al nivel de inglés que me enseñó.
Y así comienza la bola de nieve.
Más aún, en contraste a muchos de mis coetáneos: nunca pasé frío, nunca pasé hambre, nunca tuve que trabajar para comprar mis cosas, hoy día no estoy pagando ningún crédito y ni siquiera tengo que ayudar a mis padres o a mi hermana económicamente porque ellos tienen todo resuelto.
En Septiembre comenzaré a estudiar en Londres y seguramente me quede fuera del país por cuatro o cinco años, estudiando primero un magíster y luego un doctorado. La brecha entre mi preparación y la preparación de un sinfín de personas más hábiles, más inteligentes y más esforzadas que yo, se extenderá. Y parecerá que me lo merezco. Parecerá que está bien.
Pero no es así. No es así de simple. En gran medida esto ha ocurrido porque a mí me tocó jugar un juego radicalmente más fácil que a la mayoría de los jóvenes de nuestro país.
A falta de una mejor capacidad para representar mis pensamientos, los dejo con este comic:
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[Fuente: http://thewireless.co.nz/articles/the-pencilsword-on-a-plate]