"El que la parte se convierta en un todo independiente y se contraponga al todo originario esgrimiendo derechos propios constituye quizá la tragedia más radical del espíritu —tragedia que alcanza todos sus efectos en la época moderna al arrogarse la dirección del proceso cultural. **De la multitud de relaciones en las que están inmersos los hombres, los grupos y las estructuras, sobresale ese dualismo en virtud del cual el detalle aspira a ser un todo en sí mismo, cuando su pertenencia a un todo más grande sólo le concede una función de parte**. Sabemos que nuestro centro está al mismo tiempo fuera de nosotros y en nosotros; por un lado, nuestro ser y nuestras obras sólo son elementos de totalidades que nos imponen adaptarnos unilateralmnete a la división del trabajo, pero, por otro, aspiramos a ser y hacer conjuntos autocontenidos y autónomos." (FDP, 10)
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"Aunque el prisma pudiera ver, no podría ver la luz blanca salvo a través de cada uno de sus distintos componentes; sólo podría intuir la unidad interna de esos componentes y sólo podría conocerla mediante un ejercicio retrospectivo de combinación de unos elementos que, por su propia constitución, dividen la unidad. **Idéntica suerte corre nuestro ojo espiritual: le resulta imposible comprender la acción humana, su propia configuración, sus impresiones y sensaciones, salvo como precipitados de distintos elementos sensibles, los cuales sin embargo nos penetran con su unidad**. Describimos con cualidades contradictorias o excluyentes entre sí lo que sin embargo sentimos como unidad inmediata, como conjunto de elementos compenetrados y, al igual que el profundo filósofo medieval, Nicolás de Cusa, definía la más alta unidad divina como _coincidentia oppositorum_, como convergencia y unión de todos los contrarios, a menudo podremos expresar la unidad de una obra humana y de su efecto sólo diciendo que aúnan elementos contradictorios." (FDP, 31)
FDP: Filosofía del Paisaje, Casimiro libros, Georg Simmel.