> "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo."
Esa oración --el comienzo de Cien Años de Soledad-- es tan gloriosa y simple, que me impresiona. Encuentro que tiene un carácter fuerte sin perder simpleza. No sé cómo lo logra García Maárquez, pero puedo percibir el impacto de su genialidad como un golpe de viento en mi cara que me despabila.
Cuando releí Cien Años de Soledad hace unos veranos, me di cuenta que cuando uno se encuentra con una obra genial se da cuenta inmediatamente. Es algo que sobresale y es plenamente notorio. Cien Años de Soledad es así. Esta primera oración lo demuestra. Es la primera evidencia de la genialidad de esta obra.
Cuando la releí, también me pasó que recordé justamente cuando leí esa frase en el colegio. Recordé la sala de clase. Recordé el curso de Castellano. Seguramente no terminé el libro --en esa época prácticamente no podía leer o terminar libros-- pero recuerdo haber leído esa oración. Ir a conocer el hielo, qué cosa más extraña. Pero por otro lado: ¡claro! ¡El hielo es algo "inventado" por nosotros! No existe el hielo en el clima caribeño; se necesita una máquina para crearlo. Evidentemente existe también en forma natural en lugares muy fríos, pero también está el hielo inventado, el hielo artificial. Ese fue el hielo que conoció Aureliano Buendía aquella tarde remota junto a su padre. Es maravilloso como la frase conecta dos puntos temporalmente distintas en mi vida.
Pienso que esta primera oración es tan potente como el comienzo de la Quinta Sinfonía de Beethoven. Papapapaaam. Papapapaaaam. Todos recuerdan ese comienzo; todos los reconocemos. Personalmente no recuerdo la primera vez que la escuché, pero definitivamente reconozco la sinfonía cada vez que escucho esas pocas notas. Y genera un impacto; un impacto similar al que se genera cuando uno escucha/lee la primera oración de Cien Años de Soledad.
Al parecer, estos genios comparten algo, y es la capacidad de crear obras duraderas en el tiempo, que impactan a primera vista y que resultan inolvidables. Durante toda mi vida voy a recordar el comienzo de la Quinta Sinfonía y su equivalente literario en la obra de García Márquez. Increíble.
Ahora bien, también admito que existen obras geniales que han pasado por encima mío. Por ejemplo, Fausto de Goethe no me impactó tanto. Creo que simplemente pasó por encima mío y no me di cuenta, como un avión que pasa volando encima de una hormiga, y la hormiga no se da ni cuenta.
Finalmente, siempre recuerdo lo que explicaba Nietzche sobre la genialidad: la luz de las estrellas toma miles de años en llegar a nosotros, y cuando llega puede que la estrella ya esté muerta. Y eso me lleva a mi pensamiento final: ¿quiénes son las estrellas que aún no vemos? Agradecería recomendaciones.